Y tú ¿cómo enfrentas la situaciones de conflicto?

En días pasados una organización me contacto para trabajar con uno de los integrantes de su equipo. La razón: aunque es considerado como una persona valiosa, capaz y comprometida con su trabajo y con la empresa, con relativa frecuencia suele verse involucrado en situaciones de conflicto que afectan o retrasan los resultados, y aunque en muchas ocasiones tiene razón, todo esto resulta desgastante y crea un ambiente que no es sano para el equipo.

En situaciones de conflicto, es común que alguna de las personas involucradas en él –o ambas- suela llegar a ser ofensiva con sus palabras, con su expresión corporal y/o con su tono de voz. Lo que muchas veces afecta la relación y de repetirse -lo que es muy probable, pues se ha creado un patrón de conducta- la va deteriorando poco a poco. Desafortunadamente, esto no se hace evidente sino hasta que ya se ha causado el daño. En las organizaciones, esto predispone la intereacción entre los integrantes de un equipo llevando incluso a asumir posturas lo que dificultara la consecución de resultados.

Lo anterior, no es más que el resultado de nuestra falta de habilidad en el manejo de las emociones y de nuestro viciados -y nada utiles- patrones de comunicación que muchas veces estan “soportados” por una serie de creencias –limitantes- que lo único que hacen es mantener esas conductas que muchas veces sólo empeoran las cosas y generan malestar.

No vistas de héroe a quien no debe serlo

Cuando somos rebasados por la emoción y esta se apodera de nosotros, es muy fácil actuar de una manera exagerada, asumiendo una actitud que puede rayar en lo grosero o agresivo o cuando menos, ser percibida de esta manera, lo que finalmente actuará en contra de nosotros mismos.

Intentaré explicartelo.  En situaciones dificiles o de conflicto, mientras interactuas con otra persona, quizá lo que pides o dices sea razonable o justo. Desafortunadamente, cuando estas alterado emocionalmente, puede suceder que la manera como lo haces no es la más conveniente, lo que te hace ver como un villano ante lo demás y lo más critico de esta situación, es que puede restale importancia a tu mensaje, reduciendo su impacto, impidiendote alcanzar tu objetivo.

Además, tu actitud puede hacer que el otro levante “la guardia” asumiendo una postura defensiva que en nada ayudará en ese momento o bien puede llevarle a responder con temor; ambas respuestas pueden impedir que tu mensaje sea escuchado.

Suelo decir que este tipo de respuestas (cargadas emocionalmente) llevan al otro a “vestirse de victima”, cuando en realidad no lo es pero ante sus ojos y ante los ojos de quienes nos rodean –tal como lo mencione lineas arriba- puede hacernos parecer como el villano de la situación, aunque lo más critico, es el hecho de que una respuesta emocional, tiene el riesgo de crear la cerrazon y desviar la atención de lo que verdaderamente es importante.  

No es sólo lo que dices…

Es aquí donde se hace evidente la importancia que tiene no sólo el Qué sino tambien el Cómo. Esto es: No sólo lo Que Dices, Sino Cómo lo Dices, lo que desafortunadamente, no siempre es atendido. 

Por otra parte, es importante mencionar que cuando estamos afectados emocionalmente, la emoción no nos permite pensar ni ver con claridad las cosas, es por eso que en ese estado, solemos tomar pobres decisiones y/o actuar de manera inadecuada o impulsiva y tener dificultades para tomar acuerdos.

Esto último, estar atrapados en la emoción y actuar dirigidos por ella, suele ser muy peligroso y dañino para nuestras relaciones, sobre todo para aquellas que mantenemos con las personas que son importantes para nosotros o a las que nos une un lazo afectivo, pues cuando estamos en las manos de la emoción, podemos –“si quererlo”- ser muy duros e hirientes, lo que puede dejar huellas que afecten la relación, sobre todo cuando esta conducta llega a ser repetitiva.

Una sugerencia

Ahora quiero compartir contigo una idea que aprendi hace algunos años y puede darnos mucha luz en este tema pero sobre todo, ser de gran utilidad si la aplicas en aquellas situaciones que suelen complicarse en nuestra intereacción con otras personas.

La idea es esta: “Cuando la emoción esta arriba… la razón no entra”, te puede asegurar que si la tiene presente y actuar en consecuencia, comenzarás a obtener mejores resultados en esas situaciones dificiles o conflictivas.

Poco útil será intentar llegar a un acuerdo, tratar de entender o hacer que otros nos entiendan cuando la emoción “esta arriba”, cuando su nivel es alto y no nos permite razonar con claridad. Lo más sensato y útil será tomarnos un tiempo –un tiempo fuera- para permitir que “las cosas se calmen” y emoción vuelva a su nivel, momento en el que podremos analizar mejor las cosas y verlas con mayor claridad, tratando de dar un dimensión más “objetiva” a lo que se vive.

Poco útil será intentar llegar a un acuerdo, tratar de entender o hacer que otros nos entiendan cuando la emoción “esta arriba”, cuando su nivel es alto y no nos permite razonar con claridad. Lo más sensato y útil será tomarnos un tiempo –un tiempo fuera- para permitir que “las cosas se calmen” y emoción vuelva a su nivel, momento en el que podremos analizar mejor las cosas y verlas con mayor claridad, tratando de dar un dimensión más “objetiva” a lo que se vive.

El problema puede ser que algunas personas estan acostumbradas a que las cosas se “arreglan en caliente” –error- y si no lo haces así, asumen que no tienes interes. Aquí tendrás que ir educandote y educando al otro o los otros en el sentido de que es mejor esperar a que la emoción baje. Quizá al principio no sea fácil, pero puedo asegurarte que de hacerlo su útilidad comenzará a hacerse evidente.

Otra opción puede ser que comiences a practicar el salirte de ese estado, esta es una de las estrategias propia de la Programación Neurolingüística que puede ser utilizada, se le conoce como Disociarse y que en la medida que la practicas tu mente se entrena y se educa a hacerlo cada vez más fácil y más rápido hasta el momento en que se vuelve un hábito.

Recuerda: “Cuando la emoción esta arriba… la razón no entra.”

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Un abrazo.

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