¿Cómo enfrentar el error?

Que pensarías si alguien te platicara lo siguiente:

Imagina a una persona que, después de varios años de haber vivido en el mismo lugar, acaba de mudarse de casa en la misma ciudad.

Un día, después de dos semanas de haberse cambiado, al salir de su trabajo, sube a su auto para dirigirse a su casa, toma la ruta de todos los días y después de un tiempo… al fin se detiene, apaga el carro y cuando está a punto de bajar de él, se da cuenta que está frente a la que fue su casa hasta hace dos semanas.

Molesto por la equivocación comienza a recriminarse por no haber prestado atención a lo que hacía, se dice que no es posible que se haya dirigido hasta ahí nuevamente, después de dos semanas de estar viviendo ya en otro lugar y en ese instante repara en la hora y se da cuenta que no tendrá ya el tiempo suficiente para llegar puntual a un compromiso familiar que tiene, eso le hace sentirse aún más molesto y comienza a decirse esas cosas que tú sabes que la gente se dice, -pues estoy seguro que tú no lo haces- cuando se ha equivocado.

Después de un buen rato de recriminarse y haberse hablado como “se merece” por el error cometido, sigue ahí, sin haberse movido frente a esa que, durante algunos años, fue su casa, su auto sigue apagado.

Seguramente estarás pensando que eso es absurdo….  ¿verdad?

Bueno, aunque acepto que quizá he exagerado en “mi juego imaginario” al describir esta situación, y que difícilmente alguien se pasaría tanto tiempo así detenido, ¿No es verdad que hay personas que cuando las cosas no les salen como querían o se equivocan en algo, suelen quedarse “estacionadas” durante “un buen tiempo”, recriminándose, auto-devaluándose, lamentándose por lo que sucedió?

Lo mismo sucede con aquellas personas interesadas en efectuar un cambio personal o iniciar un emprendimiento que comienzan caminando en la dirección correcta y después de algunos días, tienen un tropiezo.

Generalmente, cuando nos involucramos en un proceso de cambio la expectativa es obtener resultados positivos, rápido y en forma sostenida. Esto es, que en nuestra conducta se note que estamos cambiando, pero además, que se mantenga esa conducta.

Claro que este es el objetivo del cambio, sin embargo cuando iniciamos el proceso y aún habiendo logrado esa respuesta que deseamos, es muy probable que se presenten momentos en los que las cosas no se den de la mejor manera para nosotros, que se den -lo que yo llamo- “regresiones o recaídas”– esto es, que volvamos a la conducta anterior, esa que pretendemos cambiar ¿no es cierto?  Cuando esto sucede, la gente suele experimentar molestia y frustración. El problema no es sentirse así, el problema se presenta cuando la atención se concentra en la falla, en la recaída, “quedándose estacionados ahí”, lo que –de mantenerse- deriva en un sentimiento de incapacidad y falta de confianza,  eso se hace notorio en comentarios como: “sabía que esto no iba a resultar”, “¿ves?, siempre me sucede lo mismo”, “esto no se hizo para mí”, “no tiene caso intentarlo”.  La consecuencia de todo esto: renunciar al proceso y en el mejor de los casos retomar el camino con dudas.

Volviendo a la historia inicial, déjame preguntarte algo, ¿Qué sería lo más sensato si ya con el auto apagado y a punto de bajar de él, la persona se da cuenta que esta en el lugar equivocado? ¿Qué no es ahí a donde él quiere llegar?

Creo que estarás de acuerdo conmigo en que lo mejor sería: Encender el auto y dirigirse al lugar correcto –hacia su casa-  sin perder más tiempo ¿No es así?

Si es así, ¿Por qué no hacemos lo mismo cuando, intentando un cambio personal sufrimos un tropiezo, nos equivocamos o tenemos una “recaída”?

Y en lugar de seguir “estacionados” -diciéndonos cosas que sólo nos afectan y nos llevan a perder nuestra confianza, nuestra seguridad- sólo ponemos en marcha de nuevo el “auto” y retomamos el camino. ¿No sería lo más sensato?

Si es así, ¿Por qué no hacemos lo mismo cuando, intentando un cambio personal sufrimos un tropiezo, nos equivocamos o tenemos una “recaída”? Y en lugar de seguir “estacionados” -diciéndonos cosas que sólo nos afectan y nos llevan a perder nuestra confianza, nuestra seguridad- sólo ponemos en marcha de nuevo el “auto” y retomamos el camino. ¿No sería lo más sensato?

No, no te estoy proponiendo que niegues que te equivocaste, que cometiste un error, pero tampoco veo nada útil en que lo sobredimensiones (o le des una importancia que no tiene). Cierto es que equivocarse no es nada grato y en ocasiones duele, pero ¿no crees que sería mejor adoptar otra actitud en esos momentos, en lugar de quedarse “atorado” en las redes de la desesperanza y el desánimo?  Además, recuerda que es mejor y más útil, concentrarse en nuestras fortalezas, en nuestras capacidades si queremos alcanzar nuestro objetivo.

Por ello, después de que te das cuenta que las cosas no han salido como tú quieres, “que te encuentras estacionado frente a ese lugar que no es al que deseabas llegar”. Creo que sería más útil pensar en las veces o en el tiempo en que sí has sido capaces de actuar como quieres, pensar en esas dos semanas en que sí has salido a correr, en esos tres días en que has sido capaz de actuar como deseas, en esos días en que has sido disciplinado, en esas tres horas en que has podido mantener la calma o en esas tres ocasiones en que te has mantenido en el camino aun cuando las cosas no se daban como tú deseabas, en las veces que has sido tolerante en esas situaciones en las que antes “explotabas”.  Dicho de otra manera, que mantengas tu atención en la capacidad que posees para lograr lo que quieres y retomes el camino.

Recuerda que es mejor y más útil concentrarnos en nuestras fortalezas, en nuestras capacidades, en lo que ya hemos sido capaces de hacer si queremos alcanzar nuestro objetivo.

Al error, puedes verle no como un lugar para “estacionarse” sino un “lugar de paso” para retroalimentarte, como información útil que te permitirá obtener mejores resultados y crecer. ¿Qué puedo hacer para que esto no vuelva a suceder?

¡La próxima vez si sucede, si te equivocas, sólo “enciende el auto”, piensa en tus logros y retoma el camino!

Si crees que este artículo puede serle útil a alguien a quien tú conoces, mucho te agradeceré lo compartas.

Un abrazo

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